MANUEL NEVES

Molestias dérmicas

La obra de Víctor Lema Riqué se ha desarrollado en dos medios de expresión: la pintura y la narrativa de ficción. Estos “medios” con tradiciones y lógicas internas diferentes, históricamente han estado por momentos estrechamente ligados o irreconciliablemente separados. En el siglo veinte, estos dos universos han sufrido cambios y experimentaciones extremas que los han llevado a romper la frontera entre ambos, haciendo irreconocible la diferencia entre los mismos. Víctor Lema Riqué ha experimentado con estas fronteras, contaminando permanentemente un medio con otro.

El resultado de este estrechamiento es una obra pictórica marcadamente narrativa y una obra literaria totalmente visual, caracterizada por el esfuerzo permanente por contar historias.

Estas historias se centran en las peripecias de individuos -mujeres y hombres- que viven en una gran urbe. Víctor Lema Riqué, que vive hace 20 años en la ciudad de San Paulo, cuenta historias de individuos que sufren las enfermedades -en un sentido amplio de la palabra- que produce la vida frenética en las grandes ciudades. Individuos atrapados entre la paranoia por la amenaza permanente de la violencia, la ansiedad generada por una sociedad de consumo cada vez mas sofisticada, la inseguridad de la precariedad social y las paradojas de la incomunicación.

En sus últimos proyectos, más ambiciosos en sus formas y alcances, el artista ha utilizado el video, la imagen fotográfica, y ha realizado acciones performáticas y proyectos de intervención urbana.

El video presentado en esta oportunidad -llamado Toilette – que se plantea en la frontera incierta entre la filmación de ficción y el registro performático, es parte de un proyecto más amplio pero funciona en forma autónoma.

La simple acción realizada por los actores o personajes- el mismo artista y su colaboradora Ondina Castilho- de lavarse la cara en lo que parece un baño publico, es repetida una y otra vez, transformando una actividad diaria, simple y anodina, símbolo de higiene y por lo tanto de salud en una situación dramáticamente absurda. Esa tensión dramática que se vuelve insoportable, es producida por acumulación: la acción que se repite y se repite, prolongándose en el tiempo casi indefinidamente. Las elecciones estéticas de una iluminación de ambiente y el registro en una sola toma estática, acentúan la incomoda sensación de estar viendo la documentación de una acción en tiempo real.

Este extremo realismo, que tensa al máximo la frontera de lo ficcional, no sólo construye metáforas sobre la condición del individuo urbano incapacitado para reconocer la frontera entre la salud y la enfermedad, sino que describe las posibles conductas de ese individuo alienado, ansioso y paranoico.

Manuel Neves
París, enero 2007